¿Cómo les afecta la enfermedad a los niños?El ambiente extraño, las hospitalizaciones, las pruebas y la ruptura de las rutinas del niño, la falta de contacto con su ambiente y con la escuela generan temor y ansiedad en el niño. Los pequeños suelen temer estar separados de sus padres y tienen miedo al dolor, por lo que será importante explicarles que es necesario estar en el hospital para ponerse bien y que se está con ellos, además de tranquilizarlos sobre las pruebas. Los niños de 6 a 10 años también tienen miedo al dolor y de que le ocurra algo a su cuerpo. Habrá que prestar especial atención a los frecuentes sentimientos de culpa por estar enfermos que aparecen en estas edades, creyendo que lo que les ocurre es por algo malo que han hecho, explicándoles que de ningún modo es así. El éxito de una buena adaptación a la situación de enfermedad va a depender tanto de la apreciación que el niño haga de la situación, de su capacidad para expresar lo que siente, de sus habilidades para afrontar el cambio, de su personalidad y por supuesto, también del apoyo familiar y social que se le pueda ofrecer.
¿Se lo decimos o no?Normalmente los niños entienden que algo grave pasa, ellos no se encuentran demasiado bien, suelen ir al médico más frecuentemente que antes, se les hace complicados y sucesivos estudios médicos y por último se dan cuenta de la ansiedad de su familia y amigos. Si no hablas de la enfermedad con tu hijo, el niño puede tratar de explicarse sus síntomas con su propia imaginación. Puede ser frecuente que crea que su enfermedad es consecuencia de algo que hicieron mal y ello les puede ocasionar una innecesaria y cruel ansiedad y culpabilidad. La mayoría de los profesionales de la salud está de acuerdo en que es necesario ofrecer al niño alguna explicación de lo que ocurre. Además, al conocer la verdad, suele colaborar mucho mejor con los tratamientos, lo que influye directamente en una mejor recuperación. Es importante que no se sienta engañado. La cantidad y naturaleza de la información que se proporciona al niño depende de la edad y de su madurez intelectual. Como regla, una explicación suave, abierta y verdadera parece ser lo mejor. Se le puede explicar que su organismo está formado por células y que algunas de ellas no funcionan y le está haciendo sentir mal y que habrá que hacer unas pruebas e ir al hospital para curarse, o decir que lo que ocurre es como una guerra entre unas células malas y la mayoría que son buenas, pero que van a necesitar ayuda de la medicina para luchar contra las malas. ¿Qué pasa con el colegio y sus amigos?Es importante que el niño continúe la escolarización en cuanto sea posible y tenga las suficientes defensas; el médico os informará de cuándo puede incorporarse. La escuela influye en una mayor y mejor calidad de vida del niño y es positivo que haga todo lo que pueda por sí mismo, ya que le ayudará a tener confianza en él y a sentirse mejor. El hecho de continuar la escolarización y el contacto con los compañeros da al niño sensación de normalidad y de control de la situación. Sería aconsejable que el profesor esté informado sobre lo que el niño sabe y lo que los padres quieren que se transmita, además de si fueran necesarios algunos cuidados especiales. Asimismo, sería conveniente que hable con los compañeros, con el consentimiento de los padres, de lo que le ocurre al chico. Es importante preparar al niño para responder a las posibles preguntas que le puedan hacer los compañeros y amigos. También debemos prevenirle de que otras personas no saben tanto como él y que pueden decirle alguna tontería sobre su enfermedad. Para seguir de la forma mejor posible la escolarización, la Consejería de Educación de Castilla La Mancha, a través de nuestra Asociación, ofrece un servicio de atención educativa domiciliaria, de forma que un maestro acude a casa del niño durante los periodos en los que éste no puede acudir al colegio. Para que podáis ayudar mejor a vuestro hijo…- Tratar de crear un clima de confianza entre padres e hijos donde poder hablar de las angustias, miedos y preocupaciones que el niño pueda tener.
- Continuar las relaciones previas con los amigos y compañeros.
- Cuanta más normalidad le demos al niño en su ambiente, mucho más relajado estará. Por eso es importante hacer los mínimos cambios necesarios en sus rutinas y en el grado en que estamos pendientes de ellos.
- Habrá que tranquilizar al niño, darle apoyo y afecto y pasar tiempo con él, dedicado a juegos y distracciones. Para ello, debemos procurar mantenernos tranquilos a su vez y buscar fuerzas para dar al hijo. Debemos pensar en él, en el presente y con un futuro, sin dejarnos llevar por sentimientos de pena, ni pensando en él en pasado como si fuéramos a perderlo.
- Se pedirá a los demás familiares y amigos que actúen del mismo modo que habían hecho siempre.
- Para conseguir dar apoyo a nuestro hijo será necesario que nosotros mismos busquemos ayuda durante el tratamiento y sobretodo que ambos padres os mantengáis unidos y os deis apoyo mutuo.
- Por extraño que pueda parecer los niños llevan bastante bien el tratamiento y ellos tienen la ventaja de preocuparse por jugar ante todo, a pesar que son conscientes de su enfermedad. Sin duda animarles en sus juegos les ayuda a afrontar la enfermedad.
- Es normal que al ver a vuestro hijo enfermo tratéis de ayudarle dándole más cariño, evitándole mayores sufrimientos y protegiéndole más. Sin embargo, un exceso de protección puede traer más problemas que ventajas. Por ello, si antes cumplía unas normas o hacía unas tareas, éstas deberían seguir siendo las mismas. Fomentad un comportamiento apropiado a su edad y hacedle progresivamente responsable de su comportamiento. Asimismo, hay que preparar al niño para aquellas situaciones que puedan resultarle conflictivas o difíciles de resolver, en lugar de evitarlas.
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